Nuestra fe en Dios nos motiva a ser ciudadanos conscientes de nuestro país, provincia y ciudad. Si tenemos en mente una visión general, recordaremos que todos somos hijos e hijas de Dios, hermanos y hermanas literales. Al hacer nuestro mejor esfuerzo de ser buenos ciudadanos, estamos haciendo que el mundo que nos rodea sea un lugar más hermoso, pacífico y justo para nuestra familia y nuestros semejantes.
La mayoría de nosotros deseamos ser buenos ciudadanos, pero no siempre es fácil saber cómo. Es importante recordar que no tenemos que donar todo nuestro tiempo y energía para considerarnos buenos ciudadanos.Aunque creemos en tomar una posición sobre cuestiones morales, como Iglesia nos mantenemos neutrales en los asuntos de los partidos políticos en todas las naciones en las que nuestra religión se ha establecido
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